3 lugares en Cholula para comelones

¡Conejitxs!

Este post recopila 3 lugares muy diferentes entre sí pero que todos curan cualquier mal de hambre con un regalo extra: son deliciosos.

La Choripanes

En un ambiente rústico, al aire libre, mesas de madera reciclada y una decoración con botellas de vino, flores y líneas de focos, da la sensación de un lugar sin pretensiones pero con mucho sabor.

La carta varía entre pepitos de arracheras, choripanes sencillos o choripanes especiales, empanadas con un chimichurri para acompañar que que delicia, obvio también tienen cerveza y vino para acompañar ese sabor argentino que caracterizan estos lugares.

No es caro, tiene un horario de lunes a sábado de 1 pm a 11 pm, está en Atzala, lo cual es muy conveniente porque suele ser una calle tranquila, con lugar para estacionar siempre.

La Aldaba

Para los que disfrutan de la comida española tipo casera pero definitivamente gourmet, seguramente conocen primera “La Aldaba” muy cerca del Parque España, pues ahora viene la nueva generación y llegó a Cholula para quedarse.

La atención es super amena, el mejor remix de una torta hecha con ingredientes de sabores españoles, el agua de tamarindo más fresca y una tarta de Santiago que se ve -porque no la he probado- deliciosa, forman parte de este lugarcito que te definitivamente sacian el hambre y el antojo.

La decoración se luce con las paredes blancas, detalles en madera y recuerdos de diferentes momentos adornan las paredes de nuestra nueva tortería favorita.

No son las tortas más baratas del condado, pero valen cada peso, eso sí. Frente a lo que era Casa Nueve, La Aldaba estoy segura que se posicionará como las favoritas de todos, aparte si vives o trabajas cerca, te hacen el paro de llevártelas.

Atracadero

Por último, pero no menos importante hacen su aparición los mariscos. Un fin de semana casi siempre lleva una buena dotación de camarones para nosotros, no hay como ir por unos, una chelita al lado y un lugar sabroso donde podamos estar a gusto crudeando y para nosotros es: El Atracadero.

Tal cuál así lo conocimos (gracias Fer), en el último sábado del 2018 mientras nos recuperábamos de una fiesta, con su promoción de tacos de camarón más chela, nos enamoró por completo. Ahora ya es de nuestros lugares favoritos para ir por un caldo de camarón o una torre de mariscos.

Así que si andabas por San Pedro Cholula y ya no aguantas más con el antojo, tienes que pasar por aquí y háganse un favor, pidan el arroz, se les va a caer la baba.

Ahora que ya los antojé, ¿a cuál van a ir primero? obvio me cuentan.

Besos de coneja.

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Azul Quedito

¡Conejixts!

¿Una nueva recomendación? ¡Sí! ¿La comida es buena? Nee, no tanto ¿El lugar es chulo? ¡Chulísimo! ¿Entonces? Bueno pues no siempre caemos en lugares deliciosos, no siempre nos encanta lo que pedimos, obvio no somos los dioses de las gastronomía -por cierto, cuando hablo en plural es porque cuando salgo a comer, es con el Moy con quien compartimos el gusto la comida- pero apreciamos el buen comer.

En la 3 poniente de San Andrés Cholula, donde en un pedacito de calle que se está logrando posicionar con 3 o 4 propuestas de restaurantes, está Azul Quedito. Pasábamos y pasábamos y es de los lugares que dices “pasemos pronto, el próximo fin vamos, hay que venir a desayunar aquí” y pues sí, pasamos a desayunar y de entrada, felicidades porque es el lugar perfecto para un desayuno “cute” o brunch con las señoras, en familia o definitivamente con tu pareja.

El diseño del lugar no te queda nada a deber, todo el lugar está muy bien cuidado, es armonioso, tiene pequeños detalles en cada rincón que lo hacen cool sin dejarlo de hacer amigable. Agradezco que no tengan televisión, por cierto.

El servicio es excelente -excepto que nunca nos llevaron pan y a todas las mesas sí, es lo más estúpido pero cuando me di cuenta ya habíamos acabado y me quede con ganas de pancito mañanero- meseros y valet parking siempre te atienden con una sonrisa, son rápidos y muy serviciales.

Ahora, la comida… Pedimos unas enchiladas suizas -de ahí salió el debate de qué color deberían de ser en mi Instagram- que no estaban tan buenas pero tampoco malas, solo mmm “estaban”, también pedimos un plato de esos gringos –my gulty pleasure– con hot cakes, tocino y huevo y ahí sí, fue el plato de comida más triste que he visto en mi vida, el tocino frito en aceite sin sabor, el hot cakes más flat que una pared y el huevo ps, bueno era un huevo y por favor, aquí de cuates, no pongan esas mermeladas y mieles de empaque, los abarata, ¡no es un vips!. La otra decepción -aquí los amigos restauranteros y chefs y los no amigos, me dirán porque- es que te dicen: ¿Café? Sí por favor. ¿De máquina o de refill? De máquina por favor. Entiendo que un Nespresso es una maquina, pero mmm este.. pues… no “es de máquina” y aparte te lo cobran carítttsimo y ahí si no.

En general, esta recomendación no es una recomendación que sí es una recomendación. Les recomiendo que si van a tener un restaurante, todo sea integral. Hay lugares deliciosos, que no se ven tan chidos y puede que no te den ganas de quedarte horas -consumiendo-, hay lugares -como éste- que son súper cool pero la comida se queda a la mitad y otros que entienden que la comida es un ritual, es una actividad que levanta el espíritu, que es un momento de comunión y realizarla te lleva un momento placentero que te deja un sentimiento de bienestar.

Pero bueno, vayan ustedes, decidan y me cuentan, igual ese día llegamos muuuy temprano y en cocina aún estaban dormidos para lucirse con nuestro desayuno, no lo sé.

Pero ya saben, si van, me mandan mensaje y me chismean.

¡Besos de coneja!

Besign Puebla

Conejitxs!

Por lo general nuestros fines de semana son muy tranquilos, tenemos nuestras rutinas de completar todo lo que no pudimos hacer entre semana, ordenamos un poco la casa, sacamos a los perros al parque, holgazaneamos todos el día, salimos a comer etc…

Pero un sábado, nos paramos con ganas de aprovechar otras cosas que durante la semana siempre decimos: “A ver si el fin vamos, ¿no?” ¿Les pasa?

Justo ahora, Besign, en su segunda edición, donde en parte, uno de los proyectos más ambiciosos y sin duda uno de los mejores en la ciudad es restaurar una casona abandona, invitan a creativos a decorar cada espacio, logrando una simbiosis mágica entre querer preservar la nostalgia efímera y recuperar espacios que puedan dar vida y activar partes de la ciudad que sí bien no están olvidadas adquieren una nueva arquitectura haciéndose parte de los que la poblamos (otra vez). Este año, la famosa Casa de los Enanos alberga a Casa Besign y es una hermosura tan solo ir a desayunar, brunchear o cenar como nosotros lo hicimos (Sí, no solo está de adorno el proyecto, también puedes ir a romancear y comer delicioso con un tipo pop up gastronómico).

Fluffy Pancakes

Sandwich abierto con puré de aguacate y garbanzos con tocino.
Menú de Café & Tocino para AgapeRest

Si bien soy de las que le gusta preservar sus memorias, ver a su ciudad evolucionar siempre y cuando no le toquen sus recuerdos, debo admitir que tampoco tiene mucho caso tener una casa tan magnifica como ésta, solo ahí, existiendo, viendo como le pasamos todos por ahí, inalcanzable para la mayoría, las ciudades hay que vivirlas, hay que caminarlas, hay que pasearlas y conocerlas y gracias a estos proyectos podemos pasar todo un día en el centro de Puebla babeando por diseño, comida, moda, colores, arquitectura, etc.

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Para llegar a Casa Besign decidimos dejar el coche en el centro y caminar hasta la Juarez ya que regresaríamos a nuestro punto de partida visitando la Casa de la Siempre Vida, donde otra parte de Besign se llevaba a cabo, un día de actividades como música en vivo, comida deliciosa, mixología, moda, charlas y un pequeño bazar.

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Hace unos 10 años nos quejábamos de que no hubiera oferta cultural suficiente en Puebla, siempre lo mismo o lo gestionábamos siempre los mismos, ahora hay mucho más de donde escoger, Puebla es una ciudad engañosa, sí, yo me he peleado muchas veces con ella, pero con este tipo de eventos/proyectos/actividades/propuestas/sueños podemos ver otras cosas, inspirarnos, a imaginar otros escenarios.

¿Ustedes ya visitaron Casa Besign? ¿Qué les pareció?

¡Besos de coneja!

¿Por qué soy MarianaConeja?

¡Conejitxs!

Este enero cumplí 34 años y fue otro año de reírme un chingo, llorar varias veces, desesperarme a lot a lot  y también muchos fucking proud moments. Y como cada año donde cada quien se llena una vez más de miles de experiencias e historias, hoy les quiero contar una en especial y que ha sido de la curiosidad de varixs:

¿Por qué soy o me dicen o me nombro como Mariana Coneja?

A long long time ago, en otra vida, tuve una pareja con el que empecé el proyecto de una cafetería dentro de un espacio artístico que en aquel entonces era conocido como “Don Apolonio” (antes La Perrera -otras personas, same artsy vibe- ahora Casa Nueve, aunque ahora ya tampoco es Casa Nueve -los cholultecas y poblanos sabrán de que hablo) donde tomábamos clases de dibujo por las tardes y conocimos personas que ahora son nuestros de amigos más cercanos -con todo y que nos los dividimos en el divorcio- en fin, salió la propuesta de poner una cafetería ahí y así la gente podía visitar la galería, tomar talleres y pasar a echar chisme y el café.

El concepto y el nombre ya lo tenía desde años atrás y no había tregua para cambiarlo: “The Rabbit Hole”.

Desde la primera vez que vi la película de Alicia en el País de las Maravillas quedé impresionada de la imaginación de alguien que pudiera describir lugares y personajes de tal manera, que unas letras llenas de locura tuvieran toda la lógica del mundo y aún así te tuvieras que tomar un momento para realmente comprenderlo. Pero el conejo -aparte de Alicia- siempre había sido el personaje que más me llamaba la atención porque fue gracias a él que se desata la curiosidad, el que te lleva a imaginar, es la locura que persigues porque estás segura de que existe y que no te lo estás inventando. Así que caer el hoyo del conejo era lo mejor que podría pasar, viajarías a un lugar que nunca habías visto pero que era exactamente como te lo habías imaginado.

Un febrero, un año chino del conejo y con la exposición de un gran artista y compa: “Conejo Muerto”, abrimos nuestro coffee shop y la gente fue llegando, ubicándonos como “los conejos” y así poco a poco fui convirtiéndome en CONEJA… “pregúntale a la coneja”, “no sé, la coneja sabe”, “cuando llegues pregunta por la coneja”.

La gente me empezó a llamarme así y poco a poco se fue construyendo un alter ego que se convirtió en una personalidad. Ya no solo era Mariana, ahora era Mariana Coneja. Y entonces empezó la colección de conejos, los souvernirs de amigos me traían pensando en mi como coneja, yo misma empece a buscar cosas que tuvieran conejos, llegaron los tatuajes de conejos también y los amigos nuevos que se toman la confianza de llamarme así.

Los conejos son tiernos, son cute, gracias a la cultura pop son sexys, son atrevidos y son traviesos y ahí encontré una buena definición de una personalidad que ya había nacido casi a partir de los demás y complementando por mi misma.

Amo este meme, por cierto.

Y esa, conejitxs es la historia de como me convertí en Mariana Coneja, como mi vida tiene un lugar mágico donde los conejos existen entre nosotros buscando y contrando easter eggs solo para darnos pistas de una matrix y sus errores…

By the way feel free de llamarme así si me ven, conocen o nos presentamos en algún momento.

¡Besos de coneja!

Adiós 2018

¡Conejitxs!

Leía el último post que escribí del 2017 y puedo sentir el enojo, la decepción y el cansancio que me dio ese año, la neta hasta feo sentí leerme así.

El 2018 fue muy diferente, hubo menos drama, menos chismes, aprendí nuevas cosas de mi (otra vez), me reí mucho, la gocé más pues, pero vaya hagamos un recuento de este año, pero en escrito y en mi blog porque sí está muy chido ver todo lo que hicieron este año en instagram pero no mamen hasta la app se alenta de ver tooooodooooos sus viajes instagrameables -sí, envidia le llama-.

Hagamos cuentas:

Alondra nació: Mi hermana y mi cuñado decidieron que era momento de juntar lo mejor de los dos y crear a una nueva personita. El día que nació mi sobrina, estaba tan nerviosa, no podía creer que era hora, que ya la iba a conocer. Mi corazón estaba que estallaba de amor, de felicidad y de emoción. Toda la familia la recibimos y le dimos la bienvenida al mundo entre abrazos, lágrimas de felicidad y con miles de ganas de ya enseñarle todo. Verle crecer, descubrirse a sí misma, el mundo, a nosotros, es de lo más bello que me pasó este año. Por cierto, en navidad le regalé su primer libro: “Cuentos de Buenas Noches para niñas rebeldes”. Quiero que sepa todo el potencial que tiene, que vino al mundo para hacer grandes cosas y que las mujeres bien portadas, jamás han hecho historia. Punto positivo para el 2018.

Un año completito en Monstruo Canela: Ya les conté en unos post pasados que hice mi primer año en la agencia creativa donde trabajo, logrando una vez más retarme, aprender cosas, encontrar rincones en mi cerebro que no sabía que estaban y lo que contenían. Todos los días aprendo algo, desde liderazgo, desde moderar mi voz, sobre marketing digital hasta trabajar todos los días con mujeres chingonas que siempre suman. Punto positivo para el 2018.

De trips y road trips: Un trip de trabajo a Querétaro y de paso a Peña de Bernal, un mini road trip a unos viñedos cerca de Puebla, otro a comer chiles en nogada a Calpan y uno intentando llegar al “Aguacate” para un día de perros, también hubo un día y vuelta al DF con una de mis personas favoritas, fue un día de museos, de caminar, de turistear, de contarnos muchas cosas y comer delicioso. Vamos a darle Medio punto, porque sí salí a pasear, pero no fue suficiente, me faltó el mar y siempre se necesita del mar. Medio punto positivo para el 2018.

¡Fotos!: El año empezó con fotos de las que esperas que tu mamá no les haga mucho caso, en marzo otras del mismo tipo y en julio por primera vez hasta al Moy le tocó posar y fue divertidísimo, romántico y sexy! En septiembre llegó la feria a la ciudad y con ella un carrusel perfecto para más fotos.

Gracias: Mike Loeza, Pó Tellez y Diego León por ese ojo mágico para lograr imágenes que no paro de ver. Punto positivo para el 2018.

Comida, mucha comida: Comimos en casa, salimos a comer, descubrimos nuevos lugares y regresamos a los de siempre, gracias también a los que confiaron en mi para compartir en mis redes sociales. Punto bueno para 2018.

Fue un buen año, no el mejor, pero para eso siempre tendremos el resto del tiempo, para mejorarlo y hacerlo como nosotros queramos.

¡Nos vemos en el 2019! ¿Cómo estuvo su año?

Besos de coneja.

Risa de persona lista

¡Conejitxs!

Tengo una confesión que hacer: Nunca he durado más de un año en un trabajo.

There, I said it!

En momentos de instrospección -y ansiedad- me pongo a recapitular cada uno de ellos -cuál relación fracasada- pensando si fui yo la culpable de haber dejado aquel trabajo o fueron las circunstancias las que se acomodaron para que mi periodo laboral en cualquier lugar fuera solo de un año, más, menos.

Trabajo desde los 13 años. Un día mi papá me contó que de chavo había trabajado en la inmobiliario de mi abuelo y que era el mandadero, no se me hizo mala idea para que fuera mi primer trabajo en el verano del 98. De ahí pasé por todo, edecán, volantera en los cruceros, hostess en un restaurante, recepcionista, asesora de estilo en una tienda de ropa, vendedora de muebles, coffee shop owner, maestra de inglés, creadora de contenido, más todos los lil gigs que uno va juntando para completar los gastos y ahora Marketing Manager.

En todos estos, hubo de todo, gente extraordinaria con la cuál sigo compartiendo vida, jefes que huyeron sin pagar, jefes que ahora son amigos, jefes messed up, padres de familia dispuestos a culparte de todo, personajes que iban pasando y se convirtieron en compas, pero lo que más más, es que en cada uno y de cada uno aprendí muchas cosas.

No terminé de estudiar -lo saben-. Intenté estudiar Turismo por 3 semestres pero el ambiente universitario no es lo mío, siempre trabajé y me gustaba más ganar dinero que sentarme a estudiar, así que me desesperé de ir a escuchar cosas que ya sabía; después entré a estudiar Diseño de Moda, que desde niña había querido hacer pero también me desesperé y al primer semestre me salí -me di cuenta tarde que no quería aprender a hacer ropa, quería saber de ella como pasión y escribir al respecto, pero esa opción no había-. Todo el tiempo que traté de estudiar, seguía trabajando.

En septiembre del año pasado, trabajaba en una revista donde un día me dijeron: “gracias, ya no eres bienvenida”. PERO las cosas siempre pasan por algo, se los he dicho y ahí conocí a la que ahora es mi jefa, cuando ella con su agencia de marketing digital, y nosotros en la revista organizábamos todo el mes de contenido y como se distribuía en redes sociales y web.

Cuando a las dos nos mandaron al diablo, me habló y me dijo: Tengo algo que proponerte, nos fuimos a tomar un café y platicamos. Algo que tienen que saber es que no saben cuaaaantas veces me hablan amigos, conocidos, compas, etc, para ofrecerme algún proyecto porque “tengo potencial” pero ¿saben qué? nunca se concretan. ¿Saben esas idas y venidas de irse a tomar un café y platicar y pasan días, semanas y meses y que el proyecto siempre no se va a hacer o le hablaron a alguien más? Ufff! Me lo sé de memoria y está bien, no pasa nada, ese proyecto no era mi. Pero aquí fue diferente, aunque no tenía tan claro que iba hacer en la agencia, estaba segura que ahí tenía que estar.

Este septiembre hice primer aniversario en Monstruo Canela y Monstruo Canela este mes cumplió 5 años.

¿Ah que va todo esto? A que por primera vez pasé del año en un trabajo, consiente de todo lo que tengo que hacer y trabajar en mi misma y para la agencia. Y que muy emocionada festejé un año más con ellas.

La curiosidad no se aprende en la escuela y siempre me ha gustado aprender, así que por eso me eduqué yo misma, no lo sé todo, me falta mucho por aprender pero si quiero, ahí estoy, buscando, frustrándome, aprendiendo, dudando, googleando, preguntando y más. Siempre dije que no necesitaba una carrera para seguir alguien y me ha costado muuuuuchisisisisimo demostrarlo pero lo estoy haciendo. No demerito todo lo que alguien con la carrera de Mercadotecnia estudió y lo que le costó su título, pero tampoco demerito todo lo que he aprendido en la vida y que si ahora lo pongo en práctica y el puesto lleva ese nombre, lo llevo con orgullo.

Monstruo Canela y todas sus monstritas significan el mundo para mi, todos los días alguien me enseña algo nuevo, aprendo de todas, nos duele cuando algo no va bien y nos emociona cuando todo nos sale bien. Este trabajo me a enseñado a ser ordenada, a dejar de ser procrastinatora, a que la creatividad no llega sola, se trabaja, me ha retado, me ha costado, me ha cansado, me ha dado felicidad.

Amo mi trabajo pero los lunes sí me saben a lunes, los viernes a viernes y en los puentes pienso tanto en el trabajo que escribo sobre el, pero ¿saben qué? No lo cambiaría por nada. ¿Ustedes como van con sus trabajos?

Besos de coneja.

Título, fragmento de: “Modelos de mujer” por Almudena Grandes.

Mucha Parsimonia

¡Conejitxs!

Con este post solo quiero decir:

Tengan en su vida personas especiales y bonitas que les mande mensajes de: ¡Coneja, vamos por fotos al Carrusel de la feria!

Y también tengan a personas que cuando digas: ¿Vamos? te digan ¡Vamos!

Gracias a  por ser esta personita llena de vida, de una cosmo visión del mundo donde las fotos tienen otra luz, otra esencia y no siempre pertenecen a este mundo.

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Título de post: Fragmento del libro: “Modelos de mujer” de Almudena Grandes.