Todo fracaso una misteriosa victoria…

Hola conejitxs!

Sí, yo soy de esas criticadas personas que le toman fotos a su comida y las suben a redes sociales y no, “no pierdo el tiempo tomándole foto”  “mientras puedo estar viviendo el momento” y sobre todo saboreando lo que estoy a punto de devorar.

Cuando voy a desayunarbrunchearcomercenartomarcafé siempre o casi siempre tomo una foto. Hago una “curaduría” mínima – que no se vean servilletas sucias, que las marcas del azúcar light no se vean, que si las manos de mi acompañante ya sea el #novioinstagrameable o mi mejor amiga se ven cool cuando se asomen en las fotos, etc- busco que salga el menú para que puedan leer un poco más, si el nombre del lugar sale en el mapa lo apunto, si no va en el hashtag, describo que estamos comiendo, casi nunca digo si la comida es buena o mala, si el servicio fue bueno o fue grosero, si el ambiente esta cool o no, eso ya es decisión personal.

 

Amo la comida, amo compartir y degustar el momento de comer, me gusta compartir los lugares a los que voy porqué comparto la pasión de alguien más, comparto el sueño de algún emprendedor gastronómico, comparto las ganas de empezar un negocio, comparto el trabajo de más personas que dependen de que el lugar donde laboran llegue a más personas.

Sabían que estos lugares chulos que abundan en fotos de instagram, contratan a un equipo de diseño para que cuando estés en esa mesa, comiendo sobre ese plato, con esos tenedores, leyendo el menú, estés ante un proyecto integral que a la vista también sea deleite? Detrás de la imagen de un restaurante, coffee shop, bar, etc hay personitas que pagaron para que se viera así y tu dijeras: wow, el concepto está padrísimo! Ves? Punto para compartir fotos.

Hacer esto, no me quita más de 3 minutos, de verdad, acomodar esto, quitar aquello, hacer click en el teléfono, subir la foto a instagram con los datos más básicos, agregar unos hashtags y ya. El teléfono lo coloco hacia abajo y me dedico a platicar, reír, tardar horas comiendo, beber, vivir. Al final, en el coche, camino a casa contesto comentarios: ¿Si esta bueno? ¿Qué tal está? He querido ir, sabes la dirección?

En todo esto yo no le veo la pretensión, ni lo aspiracional, ni lo poser, es comida! Las redes sociales son para compartir nuestras cosas favoritas, estas personas molestas que comparten comida, comparten una de las cosas que más les gusta y las personas que les gusta comer para mí, son de las mejores.

¿Por qué solo comparto ciertos lugares? Ah porque las carnitas de San Baltazar ya hicieron su camino y ya están llenas siempre! Igual que las tortas Don Luis y su caldito de pollo, igual que la barbacoa levantacrudos de Momoxpan, son lugares que la gente llega solita al igual que las franquicias de las que trato de no consumir.

Así que les digo a todos: Compartan sus fotos de comida, que se vea antojable, que se vea el lugar, pongan la dirección y piensen que si tanto queremos consumir local, así es como se puede lograr también: compartiendo.

Besos de coneja!

 

Showroom Mesán.

Conejitxs!

Este fin de semana estuvimos en el showroom de Mesán, y se estarán preguntando que es Mesán y por qué no esta en mi vida?

Mesán es una línea de accesorios, en su mayoría collares y pulseras todas hecha a mano e inspiradas totalmente en México, y ahora en Puebla con su renombrada talavera.

Ahora que vienen las fechas decembrinas y todos andamos buscando regalos ó solo por consumir local y apoyar a una empresaria poblana que le pone amor a cada pieza que hace, es el momento perfecto para visitarla y conocer todo lo que está haciendo!

Les dejo fotos de cuando yo he usado uno de mis collares favoritos hecho por Mesan como en ESTEESTEAQUÍ ó AQUÍ

Y para que se terminen de enamorar, aquí hay fotitos del showroom que está en el estacionamiento (muy importante recordar que está en el estacionamiento) de Paseo de San Francisco en el centro de Puebla.

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Ahora vayan y consuman local!

Besos de coneja!