Adiós 2018

¡Conejitxs!

Leía el último post que escribí del 2017 y puedo sentir el enojo, la decepción y el cansancio que me dio ese año, la neta hasta feo sentí leerme así.

El 2018 fue muy diferente, hubo menos drama, menos chismes, aprendí nuevas cosas de mi (otra vez), me reí mucho, la gocé más pues, pero vaya hagamos un recuento de este año, pero en escrito y en mi blog porque sí está muy chido ver todo lo que hicieron este año en instagram pero no mamen hasta la app se alenta de ver tooooodooooos sus viajes instagrameables -sí, envidia le llama-.

Hagamos cuentas:

Alondra nació: Mi hermana y mi cuñado decidieron que era momento de juntar lo mejor de los dos y crear a una nueva personita. El día que nació mi sobrina, estaba tan nerviosa, no podía creer que era hora, que ya la iba a conocer. Mi corazón estaba que estallaba de amor, de felicidad y de emoción. Toda la familia la recibimos y le dimos la bienvenida al mundo entre abrazos, lágrimas de felicidad y con miles de ganas de ya enseñarle todo. Verle crecer, descubrirse a sí misma, el mundo, a nosotros, es de lo más bello que me pasó este año. Por cierto, en navidad le regalé su primer libro: “Cuentos de Buenas Noches para niñas rebeldes”. Quiero que sepa todo el potencial que tiene, que vino al mundo para hacer grandes cosas y que las mujeres bien portadas, jamás han hecho historia. Punto positivo para el 2018.

Un año completito en Monstruo Canela: Ya les conté en unos post pasados que hice mi primer año en la agencia creativa donde trabajo, logrando una vez más retarme, aprender cosas, encontrar rincones en mi cerebro que no sabía que estaban y lo que contenían. Todos los días aprendo algo, desde liderazgo, desde moderar mi voz, sobre marketing digital hasta trabajar todos los días con mujeres chingonas que siempre suman. Punto positivo para el 2018.

De trips y road trips: Un trip de trabajo a Querétaro y de paso a Peña de Bernal, un mini road trip a unos viñedos cerca de Puebla, otro a comer chiles en nogada a Calpan y uno intentando llegar al “Aguacate” para un día de perros, también hubo un día y vuelta al DF con una de mis personas favoritas, fue un día de museos, de caminar, de turistear, de contarnos muchas cosas y comer delicioso. Vamos a darle Medio punto, porque sí salí a pasear, pero no fue suficiente, me faltó el mar y siempre se necesita del mar. Medio punto positivo para el 2018.

¡Fotos!: El año empezó con fotos de las que esperas que tu mamá no les haga mucho caso, en marzo otras del mismo tipo y en julio por primera vez hasta al Moy le tocó posar y fue divertidísimo, romántico y sexy! En septiembre llegó la feria a la ciudad y con ella un carrusel perfecto para más fotos.

Gracias: Mike Loeza, Pó Tellez y Diego León por ese ojo mágico para lograr imágenes que no paro de ver. Punto positivo para el 2018.

Comida, mucha comida: Comimos en casa, salimos a comer, descubrimos nuevos lugares y regresamos a los de siempre, gracias también a los que confiaron en mi para compartir en mis redes sociales. Punto bueno para 2018.

Fue un buen año, no el mejor, pero para eso siempre tendremos el resto del tiempo, para mejorarlo y hacerlo como nosotros queramos.

¡Nos vemos en el 2019! ¿Cómo estuvo su año?

Besos de coneja.