Risa de persona lista

¡Conejitxs!

Tengo una confesión que hacer: Nunca he durado más de un año en un trabajo.

There, I said it!

En momentos de instrospección -y ansiedad- me pongo a recapitular cada uno de ellos -cuál relación fracasada- pensando si fui yo la culpable de haber dejado aquel trabajo o fueron las circunstancias las que se acomodaron para que mi periodo laboral en cualquier lugar fuera solo de un año, más, menos.

Trabajo desde los 13 años. Un día mi papá me contó que de chavo había trabajado en la inmobiliario de mi abuelo y que era el mandadero, no se me hizo mala idea para que fuera mi primer trabajo en el verano del 98. De ahí pasé por todo, edecán, volantera en los cruceros, hostess en un restaurante, recepcionista, asesora de estilo en una tienda de ropa, vendedora de muebles, coffee shop owner, maestra de inglés, creadora de contenido, más todos los lil gigs que uno va juntando para completar los gastos y ahora Marketing Manager.

En todos estos, hubo de todo, gente extraordinaria con la cuál sigo compartiendo vida, jefes que huyeron sin pagar, jefes que ahora son amigos, jefes messed up, padres de familia dispuestos a culparte de todo, personajes que iban pasando y se convirtieron en compas, pero lo que más más, es que en cada uno y de cada uno aprendí muchas cosas.

No terminé de estudiar -lo saben-. Intenté estudiar Turismo por 3 semestres pero el ambiente universitario no es lo mío, siempre trabajé y me gustaba más ganar dinero que sentarme a estudiar, así que me desesperé de ir a escuchar cosas que ya sabía; después entré a estudiar Diseño de Moda, que desde niña había querido hacer pero también me desesperé y al primer semestre me salí -me di cuenta tarde que no quería aprender a hacer ropa, quería saber de ella como pasión y escribir al respecto, pero esa opción no había-. Todo el tiempo que traté de estudiar, seguía trabajando.

En septiembre del año pasado, trabajaba en una revista donde un día me dijeron: “gracias, ya no eres bienvenida”. PERO las cosas siempre pasan por algo, se los he dicho y ahí conocí a la que ahora es mi jefa, cuando ella con su agencia de marketing digital, y nosotros en la revista organizábamos todo el mes de contenido y como se distribuía en redes sociales y web.

Cuando a las dos nos mandaron al diablo, me habló y me dijo: Tengo algo que proponerte, nos fuimos a tomar un café y platicamos. Algo que tienen que saber es que no saben cuaaaantas veces me hablan amigos, conocidos, compas, etc, para ofrecerme algún proyecto porque “tengo potencial” pero ¿saben qué? nunca se concretan. ¿Saben esas idas y venidas de irse a tomar un café y platicar y pasan días, semanas y meses y que el proyecto siempre no se va a hacer o le hablaron a alguien más? Ufff! Me lo sé de memoria y está bien, no pasa nada, ese proyecto no era mi. Pero aquí fue diferente, aunque no tenía tan claro que iba hacer en la agencia, estaba segura que ahí tenía que estar.

Este septiembre hice primer aniversario en Monstruo Canela y Monstruo Canela este mes cumplió 5 años.

¿Ah que va todo esto? A que por primera vez pasé del año en un trabajo, consiente de todo lo que tengo que hacer y trabajar en mi misma y para la agencia. Y que muy emocionada festejé un año más con ellas.

La curiosidad no se aprende en la escuela y siempre me ha gustado aprender, así que por eso me eduqué yo misma, no lo sé todo, me falta mucho por aprender pero si quiero, ahí estoy, buscando, frustrándome, aprendiendo, dudando, googleando, preguntando y más. Siempre dije que no necesitaba una carrera para seguir alguien y me ha costado muuuuuchisisisisimo demostrarlo pero lo estoy haciendo. No demerito todo lo que alguien con la carrera de Mercadotecnia estudió y lo que le costó su título, pero tampoco demerito todo lo que he aprendido en la vida y que si ahora lo pongo en práctica y el puesto lleva ese nombre, lo llevo con orgullo.

Monstruo Canela y todas sus monstritas significan el mundo para mi, todos los días alguien me enseña algo nuevo, aprendo de todas, nos duele cuando algo no va bien y nos emociona cuando todo nos sale bien. Este trabajo me a enseñado a ser ordenada, a dejar de ser procrastinatora, a que la creatividad no llega sola, se trabaja, me ha retado, me ha costado, me ha cansado, me ha dado felicidad.

Amo mi trabajo pero los lunes sí me saben a lunes, los viernes a viernes y en los puentes pienso tanto en el trabajo que escribo sobre el, pero ¿saben qué? No lo cambiaría por nada. ¿Ustedes como van con sus trabajos?

Besos de coneja.

Título, fragmento de: “Modelos de mujer” por Almudena Grandes.

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