Insidiosa piedad.

Conejitxs!

¿Por qué la fotografía nos fascina tanto en un imaginario colectivo? Porqué precisamente es eso? Un imaginario? Una colectividad? Una representación?

¿Por qué en ese momento tenemos el súper poder de detener el mundo? ¿Por qué podemos contar y crear una historia, manipularla, editarla y guardarla o en su caso imprimirla y guardar un trozo de papel fotográfico que nos cuenta algo?

En una generación como la nuestra donde continuamente nos llenamos de imágenes, donde tenemos pinterest para imaginar una vida donde sabemos cocinar, nuestro baño es perfecto y nuestras vacaciones de jet setter, donde tenemos instagram para compartir que comemos, con quien lo comemos y donde lo comemos o nuestros outfits mientras tomamos café y leemos un libro, donde tenemos facebook para compartir nuestro eterno (6 meses es una eternidad en estos días) amor con nuestras parejas, que es? y para que sirve una fotografía? Cual es su evolución, hacia donde va, que nos representa?

Cuando la fotografía llego a mi vida, con una camarita cualquiera, fotografiaba mi cotidiano, imágenes que se atravesaban: una paloma muerta, una vecina chismosa en el balcón, basura colorida, texturas callejeras, etc, y la imaginación no me daba para entender de un mundo que me perdía.

En algún momento empece a convivir y conocer a muchos fotógrafxs que con su camarota, con sus ojos, con su búsqueda incansable de la luz lograban unos resultados nada cotidianos pero sí muy reales y que a su vez te transportaban a un lugar feliz. Y aún así hasta ahí llegaba mi capacidad de reproducir una imagen.

Pero un día entendí que no se acaba ahí y el mundo se (me) reinterpretó de nuevo,  presenciar un arte que puede ser transgresor, que puede ser curado, que puede ser manipulado por el fotógrafo para lograr otros resultados, otras visiones, otros conceptos de lo estático con lo dinámico. Podemos tomar a un ser inerte y darle vida a partir de una alteración escogida detenidamente por el fotógrafo. Hay un mundo misterioso y lejano que cuenta historias fantásticas creadas en la imaginación de un ente que no lo quiso dibujar, no lo quiso escribir, no lo quiso musicalizar, lo quiso fotografiar y  (re)crear ese lugar, esa imagen en papel fotográfico.

La luz, la imaginación, el ángulo, la obturación, la diversión y la frustración llegan a convivir en una imagen que al igual que una pintura nos puede llevar a la reflexión, al amor, a la justicia o la tristeza, todo está en la composición.

Cuando colaboro con fotógrafos para el blog o para sus portafolios, voy conociendo más sobre esto y recientemente, en esta sesión con el magnífico Mike Loeza jugamos con la luz y no solo la natural, si no de todo lo que nos rodeaba más las que el tenía. Y con poco, hicimos mucho!

Se las dejo por aquí y cuéntenme cuál es su experiencia con la fotografía.

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Y si me lo preguntan, sí si me siento mucho con estas fotitos porqué gracias a la fotografía, al que sabe manipular la luz, la cámara, y el momento me veo como jamás pensé verme y aunque esto será efímero, un día me voy acordar cuando lucía así.

Besos de coneja!

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Todo fracaso una misteriosa victoria…

Hola conejitxs!

Sí, yo soy de esas criticadas personas que le toman fotos a su comida y las suben a redes sociales y no, “no pierdo el tiempo tomándole foto”  “mientras puedo estar viviendo el momento” y sobre todo saboreando lo que estoy a punto de devorar.

Cuando voy a desayunarbrunchearcomercenartomarcafé siempre o casi siempre tomo una foto. Hago una “curaduría” mínima – que no se vean servilletas sucias, que las marcas del azúcar light no se vean, que si las manos de mi acompañante ya sea el #novioinstagrameable o mi mejor amiga se ven cool cuando se asomen en las fotos, etc- busco que salga el menú para que puedan leer un poco más, si el nombre del lugar sale en el mapa lo apunto, si no va en el hashtag, describo que estamos comiendo, casi nunca digo si la comida es buena o mala, si el servicio fue bueno o fue grosero, si el ambiente esta cool o no, eso ya es decisión personal.

 

Amo la comida, amo compartir y degustar el momento de comer, me gusta compartir los lugares a los que voy porqué comparto la pasión de alguien más, comparto el sueño de algún emprendedor gastronómico, comparto las ganas de empezar un negocio, comparto el trabajo de más personas que dependen de que el lugar donde laboran llegue a más personas.

Sabían que estos lugares chulos que abundan en fotos de instagram, contratan a un equipo de diseño para que cuando estés en esa mesa, comiendo sobre ese plato, con esos tenedores, leyendo el menú, estés ante un proyecto integral que a la vista también sea deleite? Detrás de la imagen de un restaurante, coffee shop, bar, etc hay personitas que pagaron para que se viera así y tu dijeras: wow, el concepto está padrísimo! Ves? Punto para compartir fotos.

Hacer esto, no me quita más de 3 minutos, de verdad, acomodar esto, quitar aquello, hacer click en el teléfono, subir la foto a instagram con los datos más básicos, agregar unos hashtags y ya. El teléfono lo coloco hacia abajo y me dedico a platicar, reír, tardar horas comiendo, beber, vivir. Al final, en el coche, camino a casa contesto comentarios: ¿Si esta bueno? ¿Qué tal está? He querido ir, sabes la dirección?

En todo esto yo no le veo la pretensión, ni lo aspiracional, ni lo poser, es comida! Las redes sociales son para compartir nuestras cosas favoritas, estas personas molestas que comparten comida, comparten una de las cosas que más les gusta y las personas que les gusta comer para mí, son de las mejores.

¿Por qué solo comparto ciertos lugares? Ah porque las carnitas de San Baltazar ya hicieron su camino y ya están llenas siempre! Igual que las tortas Don Luis y su caldito de pollo, igual que la barbacoa levantacrudos de Momoxpan, son lugares que la gente llega solita al igual que las franquicias de las que trato de no consumir.

Así que les digo a todos: Compartan sus fotos de comida, que se vea antojable, que se vea el lugar, pongan la dirección y piensen que si tanto queremos consumir local, así es como se puede lograr también: compartiendo.

Besos de coneja!