“Una suerte de ídolo”

Conejitxs!

Recientemente llegué a los 32 y sucedieron como suceden todos los cumpleaños seguidos de tu entrada triunfal a los 30´s. Cuentan, pero ya no cuentan tanto, ya estas disfrutando de tu nueva década, pero ya no es novedad.

Cada vez me voy adaptando más a los 30´s, a los cambios que va sintiendo mi cuerpo, a una madurez diferente de mis 20´s que proviene de cagarla mucho, decir cosas que no debí de haber dicho, dejarme llevar por pensamientos que no eran míos o venían de un lugar de enojo sin analizar que era lo que realmente me pasaba. Tampoco me siento más sabia, ni poseedora de revelaciones místicas, inclusive alguien que me lleve 10 años, aún me verá como una jovencita que se puede dar el lujo de muchas cosas, y sí, pero al igual que una mujer de 40, 50 o 60 años, cada quien se da el permiso que quiere para vivir su vida.

Yo me doy muchos permisos, por que solo yo decido por mi vida. Me permito irme de fiesta en martes o en viernes, terminar tarde, bailar hasta que los pies ya no me permitan, reír a carcajadas y emborracharme de felicidad con bebidas espirituosas. También me permito encerrarme en casa sola, con mis perras en un sábado, en un lunes o en domingo, no levantar ni un dedo y dejar tirada la rabbit home hasta que me de la gana.

A veces me permito criticarme. Sí, por que a veces a partir de la crítica una crece, una experimenta, una construye, una muta. A veces no me digo más que halagos por que eso también me da fuerza para convertirme en la mujer en la que estoy trabajando constantemente.

En ocasiones soy tan estúpidamente pop y en otros momentos soy una feminista intelectualoide, a veces netflix, instagram, facebook, twitter y las selfies me acompañan por horas en las tardes, pero también camino horas por el centro de mi ciudad hasta encontrar un lugar para leer un libro, repetirme frases, escribir notas y seguir leyendo. Y todo por que todxs podemos ser quien queramos y como queramos sin dar explicaciones, pero como diría aquel poema, lo que sí condono es que no sepas volar, que no tengas curiosidad, que no tengas hambre de conocer el mundo, que no te retes a pensar(te) de nuevas formas.

Llego a los 32 viviendo la independencia, viviendo las segundas oportunidades, originando nuevos contextos en mi vida a partir de lo que me gusta, me conviene, me mueve, me inspira.

Llegué a los 32 siendo la misma pero diferente.

Y para rematar el post, les dejo fotos de outfit.

Fotos por la bella Lucía Serranoimg_4472img_4479img_4483img_4484

 

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Un comentario en ““Una suerte de ídolo”

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